jueves, 1 de octubre de 2015

Las esculturas en fieltro de Maria Carmen Von Linsingen

COR'rompida, julio 2015, MAB
Maria Carmen Von Linsingen es una artista textil brasileña que vive en Blumenau, Santa Catarina. 
Nacida en Florianópolis, se graduó en Educación Artística (1976) en la  Univ. Federal de Santa Catarina.

En la exposición colectiva"Entre nos, quem sois vos?"
Pude experimentar el enorme placer de conocerla personalmente y compartir su contagiosa alegría cuando viajé a San Pablo en el 2013, invitada para participar en la tercera edición de TeNet, (Tecendo na Net), momento en el que tuve oportunidad de encontrarme con más de 60 artistas textiles llegados desde muchos puntos de Brasil y de San Pablo, lo que resultó una experiencia extremadamente enriquecedora.

El día anterior al Encuentro,  Maria Carmen nos alcanzó a Ludmilla Ciuffi, Andrea Eimke y a mí, en el SESC Belenzinho de San Pablo, para visitar la exposición de las Rendas Brasileiras. Ella bajó  directamente del avión que la traía desde Blumenau, para poder tener un primer encuentro con las que habíamos llegado del exterior, y que nos conocíamos a través de la web…

Desde ese momento, hemos estado en contacto, y he podido apreciar su trabajo, como creadora de esculturas en fieltro, con las que ha realizado varias exposiciones individuales. Nos Casulos, fue expuesta por primera vez en agosto de 2014 en las salas del MAB, Museo de Arte de Blumenau.
  


Texto de la autora






 Mañana 2 de octubre estará presentando nuevamente su instalación Nos Casulos, en  La Casa da Cultura Dide Brandao, Fundacao Cultural Itajai, S. C.



Vista del Salon.


Detalle de los casulos.

Los casulos (capullos) están hechos de manta de fieltro teñida en colores, y dentro se puede encontrar toda una serie de sorpresas,fruto del sentido del humor de  su autora: residuos de metal, cargadores de celular, agujas sin punta, cuerdas de violín, capullos de seda, piedras semipreciosas, pelotas de ping pong, burbujas de plástico, canicas, hilos de seda, tejidos de seda…







El publico interactuando








En la primera presentación en el MAB, se pudo apreciar la facilidad con la que el público interrelaciona con las obras.









En su ultima exposición individual en el MAB,  COR’rompida, expuesta el pasado mes de julio, 2015, Maria Carmen trabaja el fieltro también en forma escultórica pero totalmente diferente.

A las  750  esferas de fieltro, creadas capa sobre capa, y cortadas limpiamente para lograr las 1.500 semi- esferas que constituyen la obra protagonista, debemos agregar una larga serie de esculturas en fieltro, cuya presencia se debe al corte... algo impensable, pero impresionante de color y  propuesta.














Además de sus creaciones en fieltro, esculturas y prendas wearables, esta incansable mujer teje en telar y realiza hermosas piezas únicas en shibori, rootstyle, que comercializa a través de su propia firma en Blumenau, Engenho do Pano. Con generosa actitud, comparte sus descubrimientos a través de videos en los que muestra su quehacer.
En diálogo con la artista, ella dice que comenzó a trabajar con las esculturas, sin saber que era capaz de tantas osadías, ... y su risa es contagiosa. 





Maria Carmen llegó hasta Cochabamba el año pasado, junto con Ludmila Ciuffi, sensible artista textil, y  anfitriona  de mi estadía en San Pablo en ocasión de la Tenet. Ellas me acompañaron en la inauguración de mi exposición “Ritmo, Color, Transparencia” en el Centro de la Fundación Simón I. Patiño.




Resulta muy hermoso y gratificante poder experimentar la amistad que nos permite el ser colegas y compartir intereses en una actividad tan enriquecedora como lo es para muchos de nosotros la creación textil, que traspasa y elimina las  fronteras.

“




jueves, 17 de septiembre de 2015

"Entre puntadas", de Erika Ewel

"Laberintos" Serie. 45 x 45 cm. 2915
El pasado jueves 10 de setiembre se inaugurò en la Galeria “Blanco” de La Paz, la exposición “Entre puntadas” de la conocida artista boliviana Erika Ewel.
Erika Ewel, (Santa Cruz 1970) vive y trabaja en La Paz. www.erikaewel.com
He venido siguiendo su obra  desde que llegue a Bolivia en el 96.
En esta exposición, presenta obras verdaderamente textiles, y quizás sea la primera vez que la costura y los bordados son los principales protagonistas, aunque han estado presentes de algún modo en muchas de sus obras. Una nueva audacia…
La artista me cuenta que comenzó a expresarse a través del collage… y de este modo, inserta dibujos en óleos, otras veces son bordados casi imperceptibles sobre lienzos pintados al óleo, y otros elementos, a veces metálicos, como los corazones y la cadena que los une en su “Tríptico dorado”, una obra de 1996, que forma parte de una serie con el tema de “Mujeres cautivas”. Esa obra me resulta tan intensa, que casi siempre la identifico con ella.
Erika usa el dibujo, la serigrafía, las fotografías, muchas veces de familiares, que relaciona con recuerdos,  (nostalgias de su propio ser?) y donde la mayoría de las veces son figuras femeninas….
Porque es lo que más le motiva, expresar lo femenino, desde una mirada delicada e intimista. 
"Paisaje bordado", 37 x 37 cm. 2015
Quizás es por eso que sus dibujos de vaginas, y sus oleos y fotografías de su propio cuerpo desnudo, mostrándose desde su propio punto de vista, hacen pensar en la situación de la mujer, pero no ofenden.

Esto va de acuerdo con los títulos de sus series… “La Mujer rota”, “Mujeres cautivas”, y muchas más a lo largo de estos veinte años de producción artística.
El “Tríptico dorado” al que hago alusión, fue analizado en el libro “La ciudad imaginaria, un análisis sociológico de la pintura contemporánea en Bolivia “ de Alicia Szmukler. "
Dice la autora:"En el pensamiento cristiano occidental, el corazón es el lugar de los sentimientos y los afectos; empero, para las culturas tradicionales, es el espacio de la inteligencia y la intuición. Así, los corazones como extremos de una vagina imaginaria, replantearían el tema de la sexualidad femenina, desobjetivizàndola: el sexo, no como objeto, sino humanizado, humanización que no implicaría únicamente una actitud afectiva, emocional, sino también mental, cerebral, por parte de la mujer. Se trataría de una aproximación feminista a la sexualidad."
 
"Triptico dorado" 165 x 111 cm. 1996
Hace un tiempo, Erika me mostró algunas obras de su quehacer actual, que incluyen costura y bordado, de un modo más explícito que en las anteriores.
Estas obras son las que forman parte de su última exposición,” Entre puntadas”
Viéndolas, recibí respuesta a mis interrogantes, ya que no tenía muy claro el porqué de este protagonismo de la aguja junto al pincel, al tinte, y al desgarrado, que forman parte, si, de mi propio mundo.
Erika me explica que empezó muy temprano a incluir el bordado en sus obras. Y ahí surge como ejemplo una vez más, el "Tríptico dorado" del 96, donde ella borda unas flores de lis para enfatizar la impronta femenina, ya que está convencida de que la actividad del bordado está asociada a la mujer, incluso cuando ella está inserta en el mundo moderno… pero se trata de una inserción a medias: cumple los roles que la nueva sociedad le reclama, reflexiona,  pero sin abandonar los que la ¿antigua? sociedad le requería. Los corazones están unidos por una especie de hilo encadenado cosido al lienzo, agrega, lo cual intentaría crear una sensación de sufrimiento y martirio porque la acción involucra a un objeto punzante que atraviesa una y otra vez el lienzo. 

Sigue su relato hablándome de su serie de los “Wallpapers”, unos empapelados setenteros que su esposo encontró en  el depósito de sus padres… “estos empapelados significan todos los conceptos que contiene mi obra: lo cotidiano, lo femenino, el diseño en patrones, lo íntimo”.

En esta propuesta, veo pintura, manchas, teñido, desgarrados, 
"Manto"158 x 117 cm.2015




Erika me dice que las manchas la llevaron a definir el siguiente paso con las telas. De este modo, rescató telas de viejos tapizados y empezó a jugar con ellas. “No es tan lúdico como el collage (que inicié en Brasil en los 90) y es la primera vez que me animo con una máquina de coser… pero como soy testaruda y sigo hasta que salga la cosa, ahí voy. Soy de las que me aburro, no repito series, sino elementos y conceptos, admito que esa es una constante en mi trabajo.”







sábado, 5 de septiembre de 2015

Arte y Poesia para coser el mundo...


Maria Lai, Ulassai 1919, Cardedu 2013, Cerdeña, está considerada como una de las voces más  singulares del arte italiano desde el final de la Segunda Guerra.

Empecé a interesarme en su obra a partir de un artículo que encontré en la web sobre una exposición del  Museo Madre de Napoles en 2008,”Ricucire il mondo” . He seguido investigando sobre la obra fascinante de esta gran artista y su interés por lo femenino y las antiguas tradiciones de su tierra natal y quise dar a conocer algo de su producción, que es vastísima.



 “Ciò che appare, cio è la cultura contemporanea, che senz’altro ho acquisito fuori dalla Sardegna, e che mi permette un dialogo col mondo, è solo la punta dell’iceberg. [...] Ho dietro di me millenni di silenzi, di tentativi di poesia, di pani delle feste, di fili di telaio”.



 Nunca tuve oportunidad de visitar Cerdeña, y tampoco el Sur de Italia, de donde eran oriundos dos de mis bisabuelos, pero he quedado atrapada por la obra de esta artista que estuvo en el mundo el mismo tiempo que mi madre, una mujer que de algún modo también “cosió” nuestro mundo.

Maria Lai nació en Ulassai el 27 de setiembre de 1919.

El paisaje de Ulassai, en la isla de Cerdeña donde transcurre su niñez, es áspero y luminoso, con paredes rocosas entre valles barridos por el viento. Su salud enfermiza hizo que se  quedara  a vivir  hasta el fin de su infancia con sus tíos que vivían en el campo, evitando la  inserción en la escuela y permitiéndole prolongar el tiempo de la libertad. En el campo su juego favorito fue garabatear las paredes de su habitación. 
A la niña de viva imaginación, cuya vida transcurría entre actividades domésticas  de índole femenina,  todo le incentivaba la curiosidad, cargándolo  de significado. Crecía feliz inventando historias, pero la soledad de su infancia le iba a reservar un  impacto difícil con el mundo externo, que llegaría a sus nueve años, al  iniciar contacto con la escuela pública en Cagliari.
De adolescente, Maria conoce al escritor Salvatore Cambosu, su profesor de italiano, con el cual aprende a leer y amar la poesía.
A los quince años, logra convencer a su familia de mandarla a tomar lecciones con Francesco Ciusa y sucesivamente, con el pintor futurista Gerardo Dottori, presente en Cagliari por un breve perìodo.
Su especial talento para el dibujo y la tempera hace que sus padres la envíen a la Península, y en  1940 deja Cerdeña para inscribirse  en el Liceo Artístico de Roma. Su encuentro con Marino Mazzacurati en Roma, y luego con Arturo Martini y Alberto Viani en el curso de escultura de la Academia de Bellas Artes de Venecia, donde es la única mujer aceptada (1943 al 45) serán determinantes para su formación.
Después de la guerra, de regreso a Cerdeña, se reencuentra con Salvatore Cambosu, con el que mantiene una intensa amistad, y  será su sostén en uno de los momentos más críticos de su trabajo como artista. Con Cambosu, entre 1945 y 1954 recupera energías y confianza para reemprender su camino y regresar a Roma.  

En los 50, toma contacto con los nuevos fermentos que transforman el mundo del arte, como el desarrollo de lo Informal,  el Arte Povera y el Arte Conceptual en los 60. De estos movimientos, ella desarrollará un especial interés en los materiales, en especial los orgánicos, así como aquellos relacionados con la civilización pre-industrial. Estos intereses se iban a ir filtrando a través de una sensibilidad absolutamente individual.
En los 60, se distancia cada vez más de los círculos artísticos, y se compromete más profundamente con desarrollos literarios y poéticos, a través de sus contactos con autores como Giuseppe Dessi, a quien reencuentra en 1956, y juega un papel fundamental en su formación, permitiéndole redescubrir el valor de las leyendas y de la Historia de Cerdeña. A partir de este periodo, la relación con las tradiciones de su tierra se vuelve central en su trabajo, donde se mezclan una mirada conceptual con una matriz antropológica. Junto con el dibujo, su producción se ve enriquecida con temas y materiales cercanos a una cultura antigua y popular como en el caso de sus esculturas de pan, en sí mismo un producto llano y perecedero, que está muy ligado con la vida de todos los días y el trabajo de la mujer.



Durante los 70, la artista también crea una serie de obras muy importantes con respecto al desarrollo de su lenguaje artístico, que ella denomina “telai” (telares), obras que combinan pintura y escultura y en las cuales la antigua tradición de tejer estará abierta a nuevas posibilidades de composición. 




Aquí la verdadera estructura del telar, la urdimbre y el cruce de la trama son elementos que la artista interpreta y elabora con absoluta libertad de composición, para evocar la intimidad y el diario cuidado en un mundo de gestos femeninos, y produciendo obras que mezclan abstracción y paisaje, color y materia, gesto y composición.
Como los telai son obras tridimensionales, abandonan la dimensión de la pintura, y en ellos, dira la crítica, “la técnica y los instrumentos para tejer son transformados en un lenguaje formal que crea un diálogo íntimo con artistas como Anni Albers, Louise Bourgeois y Greta Bratescu.”

Geografias y Libros son series que la artista produce a fines de los 70. En la primera, la historia se organiza alrededor de grandes composiciones hechas con telas y bordados que representan los planetas, constelaciones  y geografías imaginarias,  



mientras  que los libros están entre sus más conocidas creaciones. (En 1978 presentó su libro hoy muy celebrado, “Scalpo”, en la Bienal de Venecia)
Entre ellos, la Leggenda del Sardus Pater, 1990, es uno de los ejemplos más importantes. Aquí, los atados entre tejido, bordado y escritura se vuelven intensos y apretados, el eco de una relación que evoca los comienzos de la narrativa antigua.





"En todo el trabajo de Maria Lai, el gesto de tejer se vuelve una meditación conducida en soledad, una reflexión intima acerca del significado de la comunidad, historia y tradición, un poético intento de recrear un puente entre el pasado arcaico y el presente en el que la memoria y la transmisión parecen haber perdido su valor."


A lo largo de su larga vida, la obra y la personalidad de Maria Lai cruzo todas las fronteras desde su Cerdeña natal, para ser considerada hoy, una artista universal. En 2014, a un año de su muerte, las tres ciudades sardas de Cagliari, Nuoeo y Ulassai le dedicaron una gran retrospectiva.

lunes, 31 de agosto de 2015

Hilvanes...

Algunas veces, la vida te da un parate, y decides tratar de pasar las horas a pesar de la impuesta inmovilidad. De algún modo, he vuelto a entrar a un mundo de hilvanes,  que es lo único que puedo hacer con la mano izquierda. Todo esto me hace pensar…  que los hilvanes no son de hoy ni de ayer, sino de bastante más atrás… en realidad, esas puntadas tienen origen en mi niñez, cuando mama nos daba retazos de telas para “entretenernos”






Comencé a practicar la técnica de los hilvanes, como una manera de crear un “bordado sin envés ni revés”, y donde el trabajo se pudiera apreciar por transparencia. Mis primeras investigaciones las hice a fines de los 80, usando  viejas batistas manchadas por el tiempo (en casa todo se guardaba y podía servir para algo), y en las que las telas sujetaban la urdimbre a través de puntadas realizadas por hilvanes. 






 Años después, en el 2001 realicé en tamaño grande  una de aquellas “escaleras” de mis miniaturas, tejiendo telas de mosquitero de algodón sostenidas por hilvanes. La obra integró  mi exposición individual "Contrastes", exhibida en el Espacio Simon I.  Patiño de La Paz, y en el Centro de Exposiciones de la Fundación Simón I. Patiño de Cochabamba, en el año 2002. Fue muy bien instalada para mi exposición "Ritmo, Color , Transparencia", en el Centro de exposiciones de la Fundación Simón I Patiño de  Cochabamba, donde se pudo apreciar muy bien el trabajo de los hilvanes y la transparencia, en un juego de horizontales y verticales, ya que la obra es totalmente blanca.

. Escalera Andina, setiembre 2014.


Entusiasmada con el proceso, seguí usando la tela de mosquitero, que me proporcionaba la buscada transparencia, teñida con extractos de taninos. En una de ellas, Ton sur ton, superpuse varios rectángulos en sentido vertical, y  para los hilvanes usé hilo de cobre. 


















La obra se mostró en una exposición internacional, "Entre técnicas y artistas", en el MUSEF de La Paz, en 2003, y posteriormente participò de una exposición organizada por la Redtextil Iberoamericana, en San Jose de Costa Rica en 2005, y para la que fue donada. 

Se muestra el detalle de los hilvanes con hilo de cobre. Las telas superpuestas creaban zonas sutilmente mas oscuras, de ahí el nombre, "Ton sur ton".
 


























Para la segunda, "Ritmo, contraste y Transparencia", uní los rectángulos creando un ritmo por transparencia, con los hilos de algodón de la propia tela.

 


Con esta obra, quise crear algo rústico, alejado de una técnica pulida, con superficies rugosas e irregulares. La presentè en el Seminario "Entre técnicas y artistas" que organizó el MUSEF de La Paz en 2003, y dejé que la tela cayera en una forma poco elegante, como chinguda por el propio peso. Lamentablemente la idea no fue comprendida. 

Hace unos años descubrí la técnica del boro japonés, y me di cuenta que está realizada también a través de hilvanes, por lo que sentí que había algo que me atraía mucho. La diferencia está en que mis “remiendos” no son tales, sino una inspiración para unir a través de hilvanes, y lograr la transparencia.


Aquí también uso la tela del mosquitero de algodón, desgarrada en rectángulos ordenados de una manera casual, y teñidos con índigo procurando crear manchas. Mi intención de expresar el deterioro es cada vez mas fuerte. Debo decir que en este caso, el boro es solo una inspiración, y que me siento a años luz del verdadero.
 He usado los hexágonos, porque de acuerdo a Jeanne Allen, investigadora del diseño japonés, los hexágonos constituyen un diseño de “tortuga” que a pesar de ser antiguamente un privilegio de la clase samurái, luego fue muy usado en los kimonos de las clases trabajadoras en Japón, durante el periodo Edo.
El hilván me demuestra que todas las operaciones textiles, son de índole dual… y además de ser  una de las más simples, y tener mucho en común con la trama en el telar,  es la base de muchas otras, como la costura y el bordado.

jueves, 27 de agosto de 2015

El por qué de la palabra Boro

La frase boroboro celebra en Japón la belleza de algo gastado, deshilachado y deteriorado pero reparado.

Cómo se originó esta práctica de remendar?

La Historia nos muestra que hasta muy entrado el siglo XX, el campesinado en gran parte del Japón sufría de una  pobreza tal, que la gente  escasamente podía comprar telas para vestirse o abrigarse. En el Norte, el algodón era especialmente precioso, y las piezas de telas usadas eran compradas para ser unidas en ropas o acolchados. Muchos de estos textiles fueron remendados repetidamente de generación en generación, sin haber sido desechados.



Mr.Stephen Szczepanek ha coleccionado sorprendentes piezas de textiles antiguos japoneses, que muestra en su galería, Sri Threads, de Nueva York.

 Szczepanek explica que este arte de remendar no comenzó como una filosofía abstracta, sino que nació de la necesidad. “Los textiles boro eran el dominio del hombre común y representaban un pasado colectivo y pauperizado. Ellos estuvieron  muy olvidados después de la primera mitad del siglo XX. Sin embargo, hoy  representan  el cuerpo tangible de un legado cultural que recién está logrando un nombre formal y recibiendo consideración por parte de la  crítica”.






Estos textiles pueden tener su origen en la austeridad y el diseño utilitario, pero la sofisticación del remiendo repetitivo a menudo de parte de sucesivas generaciones, hace que cada una de las  piezas sean únicas  y muestren una considerable presencia escultórica.







Los textiles boro representan algunos principios esenciales de la ética y de la estética japonesa, como la estima por lo sobrio y lo modesto (shibui); imperfecciones expresadas por la irregularidad, lo defectuoso, lo incompleto y lo simple (wabi-sabi); y, por supuesto, pesar por cualquier tipo de despilfarro (mottainai)
Todas estas características dan la pauta de un respeto por la singularidad de las cosas que se opone a la sociedad actual dirigida hacia el consumo. Boro –derivado de la onomatopéyica japonesa boroboro, que significa  algo reparado-, demuestra estima por el valor de los propios  recursos, trabajo, y objetos cotidianos.






Mottainai  es un concepto  que se refiere a «un sentido de pesar ante el uso inapropiado de un objeto o recurso». El término en japonés se refiere a mucho más que los residuos físicos. Puede referirse a una pérdida de esfuerzos y acciones,  actividades de despilfarro, pérdida de tiempo, pérdida de las almas, desperdicio de talento, desperdicio de la emoción, de la mente, desperdicio de los sueños, y un potencial desaprovechado. Incluso se utiliza para referirse a patrones de pensamiento que engendran la acción despilfarro. El concepto fue creado en Japón y está basado en la filosofía budista.



miércoles, 26 de agosto de 2015

Boro sashico en proceso


Hoy, 26 de agosto, 2015, decido volver 
a publicar acerca de mi trabajo, 
especialmente este que esta en 
proceso, inspirado en la técnica 
boro sashico, de la cultura japonesa.




martes, 27 de marzo de 2012

Defendiendo al "Visillo"











El año pasado paticipé en la VIa. Bienal Internacional de Arte Textil, AIRE 2011, en dos de los Salones. Gran Formato y Reciclaje.









Este último se expuso en el CaSa, Centro de las Artes de San Agustin, en Oaxaca.









La obra con la que participe en dicho Salon, se llamo "Visillo", y participaba del caracter aéreo que exigían en la Bienal.









Se trata de una obra textil, con urdimbre de cáñamo y trama de restos de lienzos de taller, rasgados y teñidos con taninos. La forma en que trama y urdimbre se cruzan está dada por costura, pequeñas puntadas hilvanadas sobre los hilos y la tela.









Esta obra fue terminada para la exposición, pero había sido empezada varios años antes, retomada cíclicamente a lo largo del tiempo.









La idea era que se colgara en el espacio, o al menos a 40 centímetros de la pared, para permitir que se apreciara su condición. Visillo, es una especie de cortina que deja ver del otro lado, y por lo tanto, aérea.









Decidí donarla a los organizadores, porque estaba contenta con el resultado.









Lamentablemente, la idea no fue comprendida, la colgaron contra la pared, y creo que nadie la vio. Y por supuesto no pudieron ver del otro lado, o al menos las sombras que dejaba sobre la pared...









Por eso, hoy me toca hacerle justicia, y publico aqui algunas fotografías.