jueves, 25 de mayo de 2017

Una escuela ideal de artes textiles??

Mariana es una joven amiga que está realizando su tesis de investigación sobre el Arte Texil en Uruguay. Hemos compartido información, y su última inquietud, me trajo recuerdos…
He aquí su comentario: “Me quedé pensando en el discurso de Aroztegui, cuando dice que “nos hace falta una escuela de artes textiles”. Cuál sería un ejemplo de escuela ideal en el mundo? “
Taller de tejeduría en el Bauhaus.

Aroztegui decía esto en 1987, en el Encuentro Nacional de Artistas Plásticos de Fray Bentos,  refiriéndose a lo logrado y no, en el panorama textil uruguayo.

Contestar la pregunta de Mariana me iba a llevar un rato, por lo que decidí publicarla por aquí.

Como todo lo humano, lo ideal  es difícil de lograr, pero se pueden dar pasos de a poco y apuntando a más, para lograr acercarse un poco, a algo semejante.

¿Existe una escuela ideal para aprender las técnicas, y sensibilizarse a lo textil? Creo que todo depende de las aspiraciones y/o necesidades del medio. Hay lugares donde la tradición textil es muy fuerte, industrial o artesanal. Y ese saber antiguo lleva a que la exigencia sea mayor. Por otro lado, la aventura del siglo XX, llevó a desarrollar los textiles fundamentalmente para la industria. Pero fue necesaria la creatividad, el pensamiento y la investigación de los artistas y diseñadores textiles, para determinar la existencia de un Arte Textil, que como todo arte requiere de una formación, pero depende mucho de la dedicación de sus cultores.

A través de las Bienales de Lausana, desde 1962, se puede apreciar que la mayor parte de los artistas seleccionados tienen una formación de carácter universitario, sea en Europa, Japón o Estados Unidos, donde las universidades tienen departamentos textiles. Ejemplos de esto son universidades mayores en Japón, como  la Universidad de Bellas Artes de la ciudad de Kioto, y la Universidad de las Artes Muraschino ,  Universidades como las de  Filadelfia, Yale y California entre otras, en Estados Unidos, y Escuelas de Arte en Europa, como la de Arte Textil en Lodz, Polonia, ciudad de gran tradición textil. Actualmente las universidades de Arte y las escuelas de diseño y textiles han proliferado a lo largo y lo ancho del mundo, y existen varias también en Latinoamérica.

Dice Michael Thomas, en su excelente libro Histoire d’un Art, L’Art Textile: ”Si hubiera que simplificar al máximo un encadenamiento que cubre un siglo, se podría decir que el arte textil contemporáneo surge de un extraño encuentro a priori entre el Bauhaus y las  tradiciones textiles extra-occidentales.”
Integrantes del taller de tejeduría en el Bauhaus.
Y este pensamiento me lleva al taller de textiles del Bauhaus, aquél que compartían un grupo de mujeres que habían ingresado a la famosa escuela de Arquitectura buscando dar una dirección a sus vidas, y que se vieron derivadas a talleres artesanales, como cerámica y tejeduría.

Gunta Stolzl fue una figura clave en el taller de textiles,  y su influencia se ejerció desde los comienzos de la institución, en 1919. Ella era la que aseguraba la vi
Tapicería de Gunta Stolzl
gilancia técnica, tanto para la tapicería y las alfombras como para la técnica Jacquard, retransmitiendo en la realización textil, las preocupaciones de Paul Klee, maestro de las formas, y sobre todo, las del curso preliminar de
Moholy-Nagy, introduciendo de manera muy  sistemática la experimentación de materiales nuevos como el celofán. Ella haría tomar conciencia a los estudiantes de las propiedades físicas y táctiles específicas de las fibras textiles (absorción sonora, reflexión de la luz) en relación con su aplicación posible a la utilización industrial.
Gunta Stolzl, propuesta para alfombra.


Era la época en que  Otti Berger, Anni Albers, Lis Beyer y Helene Nonné Schmidt creaban un ambiente de discusión y espíritu crítico que hicieron  del taller un lugar de intercambio casi único en el Bauhaus.
Anni Albers al telar, 1926.

Lis Beyer, diseño de tela y vestido.







Y la evolución sensible de la pieza única hacia el objeto en serie se conoce  a través de los textos de Guntha Stolzl en 1931:
            "Nuestra concepción de la casa en 1922-23 era muy diferente de la que tenemos hoy. Nuestros textiles podían ser poemas llenos de ideas, de decorados florales y de experiencias personales. Ellos recibieron rápidamente la favorable acogida del gran público, incluso fuera de los muros del Bauhaus. De un abordaje más fácil, y debido a la naturaleza de su tema, fueron los artículos mejor apreciados entre los productos profundamente revolucionarios del Bauhaus. Progresivamente, hubo un desencaje.  Nosotros advertimos la pretensión de estos objetos únicos e independientes: telas, cortinados, paneles murales. Su riqueza de formas y colores comenzó a parecernos demasiado autocrática, ellos no se integraban a la casa. Hicimos un esfuerzo para volvernos más simples, para disciplinar nuestros medios y para alcanzar una mayor unidad entre los materiales utilizados y su función. De esta manera, llegamos a producir textiles por metro, susceptibles de responder claramente a las necesidades de la pieza y los problemas de la casa. El slogan de este nuevo dominio fue lanzado: prototipos para la industria."
 
Anni Albers, diseño para alfombra
Anni Albers, 1926
El cierre de la Escuela el 10 de agosto de 1933, no representó el fin de la aventura del Bauhaus. Los profesores emigraron, propagando la filosofía del Instituto y  creando nuevos lugares de enseñanza. Algunos fueron invitados por escuelas y universidades.. Y en el tema que nos ocupa, Josef Albers se establece con su mujer Anni en el Black Mountain College en California del Norte, luego en Yale a partir de 1950.

Otti Berger, Tapiceria. Bauhaus. 

En lo que respecta al textil, su enseñanza iba a proseguir  esencialmente en Suiza, donde Gunta Stolzl establece en Zurich su taller privado en 1931, en Holanda con Trude Germonprez ,  y en Estados Unidos.

Claire Zeisler



En los Estados Unidos, Anni Albers y Trude Germonprez, discípula de Benita Otte, otra de las tejedoras del Bauhaus, desde el Black Mountain College, primero, y luego desde la Universidad de Yale, en el caso de Anni, y en California, en el de Trude,  darían un aliento nuevo a las investigaciones textiles, que iban a encontrar eco en Ed Rossbach, Lenore Tawney, Claire Zeisler, Kay Sekimachi  o Sheila Hicks.
DeTrude Guermonprez
           
De Ed Rossbach
  
Lenore Tawney
                                                                                                                                                                                                                                                                                                































Anni Albers  ejercería esta acción con enorme fuerza, ya que sus libros "On Weaving" y "On designing" iban a ser leídos en el mundo entero y conservarían una actualidad mayor hasta el día de hoy. Según Thomas, “es ella probablemente la que ha expresado mejor un elemento primordial de la filosofía del Bauhaus sobre las características específicas de la construcción de un tejido y su naturaleza táctil:
           
            "El establecimiento de una relación estructura-función llama a nuestro intelecto por su construcción o su desciframiento a través del análisis. La materia, por el contrario, es esencialmente no funcional, no utilitaria y por estas razones - como el color- no puede ser objeto de una experiencia intelectual... Debe ser percibida intuitivamente... Nuestra tarea hoy es ejercer esta facultad sensible de forma de encontrar una facultad que antes nos era natural. Debemos reaprender a utilizar el grano y el bruñido, la suavidad o la rugosidad, el relieve, las mezclas de los materiales gruesos y finos. Estos elementos formales que pertenecen a nuestra experiencia estética táctil deben ser utilizados en igualdad con el dibujo y el color"... 

Anni fue diseñadora textil, tejedora, escritora y grabadora, e inspiró una reconsideración de los tejidos como forma de arte, tanto en sus roles funcionales como en los tapices.


De Kay Sekimachi, libro tejido, 1980, California.

 
Estudiantes en la escalera del Bauhaus, foto de Feininger.

 
Obra de Sheila Hicks.


lunes, 1 de mayo de 2017

Muriel Cardoso y sus esculturas transparentes.


Conocí a Muriel Cardoso, cuando ambas participábamos de los  talleres  de nuestro Maestro Ernesto Aroztegui, y aunque no estábamos en el mismo grupo, solíamos encontrarnos en la preparación de los Encuentros Nacionales, cuando ella llegaba hasta Montevideo desde La Paloma. Y lo que siempre recuerdo es su contagiosa sonrisa, un signo indeleble de su personalidad.






Muriel (1948) comenzó a explorar en lo textil en forma temprana, en 1971.  Por esa época,  en Montevideo se podía acceder a  muestras de arte textil, como una de tapicería llegada desde Rumania, que le hizo pensar en dedicarse a esta actividad, y paralelamente, le impresionaron también,  los tapices experimentales de Mario España Corrado.

Poco tiempo después, por la época del primer Encuentro Nacional, en 1972, Ernesto Aroztegui  pudo apreciar  su inquietud, y le ofreció una Beca para aprender la técnica del gobelino a partir de los tapices coptos y precolombinos.


Séptimo Encuentro Nacional de Arte Textil, organizado por CETU, Subte Municipal, 1987, con Muriel Cardoso, Olga Dominzain y Ana Gascue, frente a la obra de Jorge Sosa, "Obsesión Monotemática."

Los que concurrimos al taller del Maestro, sabemos del alto impacto que solía ejercer sobre sus discípulos, que no sólo aprendíamos la técnica, sino que reflexionábamos sobre la posibilidad de crear.  Y en esto, era inflexible.  Ernesto nos estimulaba  para que cada uno de nosotros encontrara su voz interior. Pero la técnica era imprescindible. Insistía: “Para tejer mal, hay que aprender primero a dominar la técnica, y saber qué hacer con ella. Luego, cada uno elegirá su camino.”

Muriel Cardoso, Miguel Arbiza y varios de sus discípulos. Paysandú, 1987. Vto Encuentro de Principiantes, auspiciado por CETU..

Yo llegué al taller en 1980, el mismo año en que Muriel iniciaba su trayectoria como docente, dedicándose con entusiasmo a crear talleres de tapicería en varias ciudades del departamento de Rocha, desde  su hogar instalado en la naturaleza “mágica” del balneario de La Paloma  .

Recuerdo su obra, francamente volumétrica, presentada en  el Sexto Encuentro Nacional expuesto en el Subte Municipal, en la que mezclaba  cuerdas encontradas en la playa, lana y plástico de descarte, y a la que llamó “Tungarango.”

En el Séptimo Encuentro,  fueron grandes envoltorios de blisters tejidos , y desde el año  2010, ha sorprendido con sus esculturas transparentes, que he podido disfrutar a través de sus fotografías en la web.

Exposición de esculturas, 2010.

Muriel se considera una “recicladora”, y define así su trabajo actual con el volumen: “Caliento plásticos descartables y botellas PET, y los transformo para hacer instalaciones, que a veces también incluyen fibra de vidrio, resina poliéster y plastilleras”.






Insiste en que “no dejó de ser nunca una artista textil” , y sus esculturas transparentes me remiten a  las telas de las velas movidas por el viento en su entorno marino, o quizás, también, al blanco oleaje que llega hasta la playa y se mezcla con los guijarros y los restos de vegetación.





Hace poco, participando de un juego en la Internet, Muriel me envió fotografías  de sus esculturas,  y pude apreciar  la poesía que surge de ellas. Son producto de su gran sensibilidad y su amor por la naturaleza.




viernes, 28 de abril de 2017

Mis textiles y la Naturaleza.

Me interesan las formas que se dan en la naturaleza. Por ejemplo, las infinitas texturas que describen las ramas de los árboles, el follaje, el ritmo de la espuma sobre  el mar, de las nubes en el cielo.
Si bien estos ritmos pueden ser tan innumerables como las formas de los cristales en los copos de nieve, no son infinitos. Sus características se repiten, se hacen reiterativas. Siempre quise  poder apresarlas y transformarlas en alguna medida, aunque no sabía muy bien de qué modo, y para qué.
Esto fue para mí durante mucho tiempo,  lo más difícil a definir.

El hombre se separa cada día más de la naturaleza, se sirve de ella, pero no directamente. La depreda sin tomar contacto. En el momento en que vuelve a tomar cercanía, ella lo vuelve a seducir con su encanto, como una amante generosa y olvidada. El hombre se salva, en su contacto con los materiales que la naturaleza le ofrece.

Y me pregunto, cómo hacer para que el contacto entre la sociedad de masas y la naturaleza se vuelva a establecer, para que no sean siempre unos pocos privilegiados los que se salvan, para que no caminemos hacia un futuro despojado, desierto y estéril? Cómo absorber la fuerza vital de lo natural y convivir con ella?

Vivimos en recintos cerrados, invadidos por mecanismos audio-visuales. La mayor parte de los objetos que nos rodean, son textiles. Cortinados, manteles, sábanas, tapizados,  la tela que nos cubre, como diría una amiga, como una segunda piel…

Yo observo la naturaleza, descubro colores, ritmos, formas.
Cómo introducir esos colores, ritmos, formas, en el ambiente cerrado de la habitación? Cómo introducirlos de una manera temporal, no rígida, que responda a qué principios?

Cómo se puede transmitir a una habitación la frescura del follaje, la tenue calidez de un atardecer, los girones producidos por el encaje de la espuma sobre el azul verdoso del mar?
Las plantas de interior, acompañan, pero no dejan de ser una necesidad no satisfecha de contactar con lo natural, muchas veces incluso esto se ve desvirtuado por la transformación de esta planta natural en un adorno artificial. En este caso, la planta es exactamente eso: un elemento decorativo. 
Cómo hacer para que lo que nos rodea participe de la vitalidad de la naturaleza sin ser elemento decorativo?
Vivimos rodeados de objetos impuestos muchas veces por otros: regalos de amigos, herencia de familiares que nos han precedido, imposiciones de la moda… Soluciones convencionales de ambientación…
Hasta qué punto, en qué medida conservamos en el interior de nuestra vivienda un contacto con elementos naturales? A veces descubro algo de esto en la madera desnuda de algunos muebles, cuando muestra sus vetas y nos recuerda el bosque de donde es originaria…

En los últimos años he encontrado una razón de ser. He imitado los ritmos de la naturaleza a través de los textiles. La espuma del mar en un tejido de gobelino, el agua del lago a través de un textil en el que cada onda del lago está tejida en hilo de cobre e hilos de algodón, nylon y viscosa, el follaje del trópico a través de un textil en el que se mezclan los verdes con el brillo del hilo de cobre, y la luminosidad del otoño a través de una tela de araña que sostiene las hojas de un poderoso colorido, como son las del otoño en todas las latitudes.
No creo que ellos sustituyan a la naturaleza dentro de un recinto, pero de lo que estoy segura es que, en el proceso de realizarlos, me sentí inmersa en el mar, el follaje, y la filigrana otoñal.


Relicto, follaje de la selva.


Marea, gobelino alto liso

Recuerdo del lago
Otoño

jueves, 16 de febrero de 2017

Los textiles experimentales de Mercedes Bettosini, artista textil uruguaya.

Mercedes Bettosini es una artista textil uruguaya que trabaja con técnicas experimentales.
Alumna de tapiz experimental en el taller de Mario España Corrado,  cuando el profesor partió para Europa, continuó en el de Ernesto Aroztegui.

Luz de otoño, Tercer Encuentro Nacional, 1977.
Asociación Cristiana  de Jóvenes.
Foto en Galería Knoll
Mercedes se refiere a su obra: Luz de Otoño fue mi primer obra presentada a  una exposición colectiva, el 3er. Encuentro Nacional de Tapicería, cuando Mario España recién se había ido del Uruguay. El hasta ese año había sido mi maestro de gobelino.
La investigación de la propuesta fue en pequeña escala usando papel, colores, tijera, y la imaginación que brotaba al tener en mis manos el sisal que usé y teñí. Trozos de chapa recuperados de restos de la fabricación de almanaques se sumaron al material elegido.
Fue diseñada para ser colgada en dos niveles, anterior y posterior, pero sólo llegué a colgarla en un único plano. Desde entonces ha sido habitual en mí, partir de determinados materiales cuando despiertan ideas y entusiasmo e imaginación para la creación. Este diálogo con lo material sigue siendo parte de mi proceso creativo.
Ernesto Aroztegui estaba encantado con esta obra Luz de Otoño. Pero más tarde supe por qué no había sido elegida para formar parte de las que a su vez enviarían a Bs.As. El motivo: por ser de una principiante. Ernesto consideraba necesario que, en un caso como el mío, se  debía demostrar con un proceso que la obra no era una embocada del momento.
Todavía  tengo el tapiz,, y antes de mudarme lo reparé lo más que pude. Ocurrió que el hilo con que está tejido, aunque es grueso y muy bueno, se cortó, ya que  la chapa se fue herrumbrando y estropeó la urdimbre. Podría llegar a retejerlo cambiando la chapa por otro material plateado y espejado y firme, que no provoque este problema o acero inoxidable muy pulido en los bordes, no sé si estoy para eso. Ahora lo tengo enrolladito en el entrepiso. El sisal, más bien que lo recupero, quién sabe.  En todos estos casos la obra sería un poco otra.

El Megaformio, presentado en el VI Encuentro Nacional de Arte Textil: Tapicería, tuvo un proceso creativo similar. En ese momento tenía que respetar a las circunstancia del momento tan especial que estaba viviendo, ya que llevaba el embarazo de nuestro hijo número cuatro, tenía que cuidarlo y estaba limitada en los esfuerzos. Había elegido  hacer una obra de gran formato, tejer un gobelino. Elegir una extensa gama de colores no era lo que podía hacer físicamente en ese momento, pues estirarme continuamente para alcanzar tal o cual ovillo no era recomendable.
Decidí dar una recorrida por los alrededores, ya  que nuestro hogar estaba en un barrio de casas con jardín. Como vivo con las manos en la tierra, entre las plantas y las semillas, me siento afín con este mundo que conservo además de tenerlo multiplicado. Así que  volví con muestras de cuanta fibra llegó a mis manos que hubiera en abundancia. Conclusión, la fibra para tejer fue el formio, una planta de hojas largas y fuertes que salen todas desde la tierra.
Sexto Encuentro Nacional de Arte Textil: Tapicería. 1985,
Subte Municipal. Megaformio, 150 x 170 cm.
Gobelino alto liso sobre algodón
La investigación siguiente fue analizar la mejor manera de tejer esas hojas, probando grosores, texturas, humedad necesaria para el tejido y desfibrado. Descubrí que las plantas de hojas color verde eran más fuertes y bastante  rígidas y las variedades  con franjas amarillas más blandas y conservaban al secarse la diferencia de claro-oscuro, así que aproveché esta circunstancia. Usar siempre el mismo material eligiendo amarillo o verde era tarea posible en mi embarazo. El aroma a fibra natural se sumó como aporte en los primeros años. Aunque Megaformio  deriva de un tejido plano, el diseño adquirió volumen por el mismo movimiento natural del tejido en los anchos flecos inferiores.

El diseño fue un juego de grandes flecos unidos entre sí posteriormente independizados. Del plano del tejido brotaron infinidad de pequeños flecos, sentí que ellos aportaban magia y misterio; acompañados por  verdes y amarillos que fueron transformándose con el tiempo y manteniendo los claro-oscuros.



Septimo Encuentro Nacional de arte Textil. Subte Municipal, 1987.
 Pretelar, 2,55 x 1,30  Formio.

En los trabajos que realizaba, buscaba principalmente un juego de espacios, volumen, formas, ritmos, texturas. Actualmente he multiplicado el espacio, la liviandad, casi quiero que floten, siento que incluyo mi herencia familiar de mujeres bordadoras, costureras y hábiles; lo femenino, mi vida interior y mi existencia. De alguna manera he dejado formas rìgidas, estructuradas, racionales. He disfrutado de los encuentros grupales y los desafíos han sido un motor para mi.

7a. Trienal Internacional, Lodz 1992. "Secuencia". Formio.



Voces de la Naturaleza, 1992, Cabildo de Montevideo.
Exposición curada por Rosa Barragan Deus.

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3er. Encuentro Nacional de Tapicerìa   1977
Se realizò en la Asociaciòn Cristiana de Jòvenes. Fue organizado por el Taller Sur de Tapices y la Asociaciòn Cristiana de Jòvenes.  Dedicado a “técnicas tradicionales y experimentales”.  La introducción fue del Taller Sur de Tapices y el prefacio de Nelson Di Maggio.  Auspició la Alianza Francesa y el Secretariado Uruguayo de la Lana. De esta exposición surgió una selección para el “Primer Encuentro Internacional Argentino-Brasilero-Uruguayo” a realizarse en julio del mismo año en el Museo de Arte Moderno de Bs. As.




lunes, 16 de noviembre de 2015

Los libros estampados de Viviana Guridi, artista uruguaya.

Salón Arte Objeto, AIRE,  VI Bienal WTA, México 2011,
Premio a la excelencia libro "La más cara"

Exposicion Reciclarte 2015, empresa Copiplan, Montevideo
Viviana Guridi acaba de ganar el primer premio del Concurso Reciclarte de la empresa Copiplan, en la categoría Diseño Industrial, con su Proyecto Estrategias para el fin del mundo. Viviana, a punto de recibirse de arquitecta, me comenta que, como suele trabajar en el campo de lo textil,  configuró el proyecto desde un lugar que no le es ajeno. 


Imágenes del libro para el Concurso Reciclarte,
de la empresa Copiplan

Ella dice que el tema le viene rondando la cabeza, y que buscó la manera de encontrar nuevas estrategias ante una posible catástrofe global.

La idea surgió de la observación del material, sus posibilidades y su potencial uso  como herramienta para crear obras, para redescubrir sistemas de comunicación visual y como posible portador de conocimiento.






El potencial de los materiales
El reuso. Suele pasarme cuando estampo telas que es fundamental tener objetos útiles y no siempre éstos fueron diseñados para ese fin. Descubrí nuevas estrategias para continuar pintando aún después de cualquier catástrofe global.





Lo primero que vi fueron los ángulos rectos (hay muchos), círculos y formas geométricas básicas.
Patterns para estampar y repetir


En el estampado artesanal es fundamental el uso de la geometría en la diagramación y más aún encontrar el “cosito” que me sirva de regla. Encontrar tantos ángulos rectos, como escuadras, es un gran hallazgo y las usé con el fin de generar valor estético.

“Imaginé cómo sería un mundo post catástrofe global, un punto de inflexión radical en mi historia, como puede ser naufragar en una isla con un montón de deshechos, o ser sobreviviente de una catástrofe, etc. Este camino me llevó a investigar sobre los preppers quienes crean estrategias para la supervivencia luego de un suceso que colocaría a toda la humanidad en un punto en donde se debe rehacer a sí misma.”





















 Conocí a Viviana, a través de la VIa. Bienal Internacional de Arte Textil, Aire, organizada en México por el WTA, cuando su obra para el Salón Arte Objeto, un libro estampado en tela, recibió el Premio a la Excelencia. 
Salón Arte Objeto, AIRE,  VI Bienal WTA, México 2011,
Premio a la excelencia libro "La más cara"


Salón Arte Objeto, AIRE,  VI Bienal WTA, México 2011,
Premio a la excelencia libro "La más cara"



miércoles, 21 de octubre de 2015

Arte en el Cielo

Cuando vivía en Montevideo, frente a la embajada de Japón, solía cruzar a la biblioteca y prestarme libros sobre su cultura.
Reverso de una cometa, con
bambú de 200 años de antigüedad.





Una vez encontré un precioso libro sobre las cometas japonesas, donde se  apreciaba la  sabiduría y  destreza con la que en Japón construyen estos gallardos invasores del aire, hechos de bambú 
y papel. Mostraba las cometas gigantescas que hacían los estudiantes universitarios en sus batallas de cometas, y  también aquellas del tamaño de una uña, que podían volar con el viento de un ventilador…

Keiji Uematsu, "Cono invertido, amarillo rojo",
208 x 208 cm.







Me apasioné con ellas, y se me ocurrió que sería lindo aprovechar nuestro viento primaveral  y la creatividad de los jóvenes, y hacer un festival de cometas en la playa, con la colaboración de  los estudiantes de Diseño de Producto y  Textiles del Centro de Diseño, y así se lo plantee al Director italiano,  a quien le pareció una idea peregrina.








 Pocos días después, él me mostró todo entusiasmado una carta acompañada de una foto de periódico que le había enviado un amigo desde Italia, con las cometas itinerantes del Instituto Goethe y la Embajada de Japón.
 Busqué y busqué información, hasta que conocí a Dorothea, una alemana que había trabajado como curadora  en el Museo de Ulm, y daba clases de Arte Contemporáneo Alemán en el taller de Marivi Ugolino.
Minoru Onoda, pintando un "Arrecife celeste de corales"
cometa Tosa, 282 x 282.

 Le comenté mi inquietud, y ella me dijo que estaba por viajar a Alemania, y me iba a traer el catálogo de las cometas. Esta mujer tan amable me trajo también tres catálogos bellísimos de la obra de Eva Hesse, de quien solo había oído hablar.  Y mis amigos  de Bellas Artes tomaron fotografías para la diapoteca del ahora Instituto. Así es como se logran algunas cosas…

Robert Rauschemberg,vinendo volar
su "Sky House"
Añad"Sky House" (Casa celeste). Acrílico,
collage de sedas, 372 x 248 cm.




Günther Uecker, "Caida" 160 x 160 cm.
























Y como una excelente ley de Murphy, las cometas llegaron a Montevideo pocos meses después de nuestra venida para Bolivia, en el 96, cuando la ciudad era capital Cultural Iberoamericana… (Asi fue como me perdí también el concierto de Jose Van dam  -El maestro de Música- que cantó en el teatro Solís y en la explanada Municipal…)




Otto Piene, "Sterntaler", cielo, estrellas y brillo de oro
 para emprender la "Conquista pacífica del alma"






Pero lo más importante para mí, fue  que en uno de sus viajes a Bolivia, mi hija me trajo el catálogo, que pesa más de dos kilos. Y si bien Arte en el Cielo, la colección de cometas artísticas, voló entera una sola vez, los días 1 y 2 de abril de 1989, -ya que en el primer vuelo algunas se perdieron-, en esa época, las comunicaciones no eran tan fáciles como hoy, y por eso fue tan difícil para mí acceder  a la información, a la que creo muy válida todavía hoy, 26 años después.


El catálogo, en inglés y español, es de la Exposición de Sevilla de 1992.


La cometa, elemento común a todas las culturas, y a todas las civilizaciones, es  un juego milenario, un lenguaje universal.  En esta ocasión,  Arte en el Cielo  fue el resultado final del la idea y el proyecto del Dr. Paul Eubel cuando era Director del Instituto Goethe en Osaka, que trató a la cometa como objeto de diseño artístico, de creación.

José de Guimarens, "O guerreiro",
 acrilico, polvo de metal, trozos de espejo.
Forma libre, 435 x 260 cm.
Jose de Guimaraes con el equipo constructor


Participaron como invitados, más de un centenar de artistas de 20 países a quienes se les envió una caja con el papel que ellos debían intervenir para esta original contribución, y expertos artesanos japoneses convirtieron estas propuestas en objetos apropiados para volar.




De las muchas fotografías en el catálogo seleccioné algunas de las que  me interesaron más.Entre ellas, llama la atención el “Oiseau amoureuse“ de mi admirada Niki de Saint Phalle, por ser  la de la única mujer participante.

Niki de Saint Phalle, "L'oiseau amoureuse" (El ave enamorada)

Hoy estaba revolviendo mi biblioteca, buscando un documento que debí guardar dentro de algún libro, y el destino quiso que abriera el libro en la página que muestra  una de las cometas más hermosas,  la del artista austríaco Friedensreich Hundertwasser…   “Zikadenflug, floating wáter”, El vuelo de la cigarra.

Friedensreich Hundertwasser, "ZIkadenflug" (El vuelo de la cigarra) Xilografía a 28 tintas. 31 x 34 cm.


 “Esta pequeña cometa es una obra de arte total, resultado del encuentro entre Oriente y Occidente. Configurada por un pintor que combina en su obra elementos occidentales y orientales, la talla y la impresión, en calidad de xilografía, se hicieron en Kioto por dos maestros de su especialidad. Y, finalmente, la cometa fue provista del frágil cuerpo de la cigarra,  que corrió a cargo de Masaaki Sato, en Nagoya. Este artesano produce cigarras, abejas, abejorros, y otras cometas-insecto, con arreglo a una forma procedente del periodo Edo, o sea que tiene 200 años de antigüedad. La misma edad del bambú del armazón, “susudake”, bambú que formó parte del envigado de una casa, donde, con los años y el humo, adquirió la preciada tonalidad de siena tostado.

Siguiendo la tradición, a la cometa-cigarra se le puso un zumbador de madera, ”unari”, cuya fibra debidamente tensada produce con el viento el típico chirriar de aquel insecto.”  (Del catalogo)